Resumen
¿Qué pasaría si pudiéramos tomar una botella de plástico (que tarda más de 400 años en degradarse) y darle una segunda vida en otro material con aplicaciones más detalladas? Actualmente el plástico se ha convertido en un material de uso cotidiano, ya que nos ofrece flexibilidad y comodidad en varias partes, desde casa, escuela hasta industria. Al emplear diariamente este tipo de materiales plásticos, aumentamos la demanda y por tanto la generación de residuos, por lo que es necesario implementar métodos que sean sostenibles para gestionar estos residuos.[1] Esto podría ir en línea con los Objetivos de Desarrollo Sostenible, al promover producción sostenible, reducción de contaminación y gestión eficiente de residuos y la transformación de procesos lineales a procesos circulares.
El polietileno tereftalato o tereftalato de polietileno (PET) es un polímero (un tipo de plástico) resistente, accesible y ligero, utilizado en una amplia variedad de aplicaciones, incluyendo recipientes para alimentos y bebidas, textiles y otros productos como bolsas, películas y fibras.[2] La producción mundial de PET en 2023 fue de 25.6 millones de toneladas (Mt),[3] en México se consumió el 3.3% de esta producción global. México ocupa el primer lugar de América en el acopio y reciclaje de envases de PET,[4] con una tasa de acopio de 64%.
