Resumen
La contaminación plástica representa una de las crisis ambientales más complejas del siglo XXI. Desde la invención del plástico sintético a inicios del siglo pasado, su producción ha crecido de manera exponencial que, de acuerdo con el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), ha alcanzado más de 400 millones de toneladas al año (PNUMA, 2021). Este material, resistente, versátil y barato, ha invadido prácticamente todos los aspectos de la vida moderna, pero su durabilidad es también su mayor problema: gran parte del plástico producido persiste durante siglos en el ambiente, fragmentándose en partículas cada vez más pequeñas (micro y nanoplásticos) que contaminan ecosistemas y organismos vivos, incluyendo al ser humano.
